Veintisiete
Ya hace algunas semanas que fue mi cumpleaños y a decir verdad, cumplir 27 no fue tan catastrófico como pensé. Los planetas no se alinearon, mi piel sigue viéndose igual, tengo la misma cantidad de canas que tenía hasta un día antes y no crecí ni un solo centímetro. Al parecer todo sigue igual, aunque tal vez no lo sea.
Recuerdo muy bien como hace algunos años mis abuelos, con intenciones ocultas (jajaja), invitaron a un joven a comer a la casa un domingo. A mí no me hizo gracia la idea y por más gestos y señas que me hacían para que platicara con él, yo me negué. Más tarde ese día me preguntaron: ¿Por qué no platicaste con (no recuerdo su nombre)? A lo que yo respondí: ¿De qué voy a hablar con él? ¡Si es un señor! Pues bien, hoy en día yo soy más grande que ese señor y mi abuelo hasta la fecha me sigue recordando ese momento y haciendo burla de que ahora yo soy una señora. Qué curioso como cambia la percepción del tiempo, de la edad y en general la percepción del mundo conforme vamos creciendo. La música que no nos gustaba, ahora nos disgusta un poco menos, la ropa que nos parecía horrible ahora no lo es tanto. La comida que pensábamos nunca probar ahora es algo que queremos comer... o bueno, no sé si les pase a todos, pero a mi sí.
Ya en una entrada anterior había escrito acerca de las metas de año nuevo, la motivación que nos inyectan los primeros días de enero y que junto con eso siempre llegaba mi cumpleaños. Debo decir que lo he logrado... o al menos, que lo estoy logrando día con día. La motivación de este año nuevo junto con mi cumpleaños me han hecho decidirme a hacer algunos cambios, algunos pequeños y otros no tan fáciles en mi vida para poder ser una mejor persona y para poder sentirme mucho mejor física, mental y emocionalmente.
Sé que aveces puede parecer abrumador hacer algún cambio en nuestras rutinas diarias. Estamos tan ocupados o llenos de tareas que cambiar hasta lo más pequeño parece imposible. Así es como me sentía yo, pero a pesar de tener mis dudas, di el primer paso y no miré hacia atrás. Estas últimas semanas hemos tenido algunos cambios en casa que han sido lo mejor que ha pasado hasta ahora en el 2017 (jajaja) y que poco a poco, han hecho que todo vaya tomando su lugar y que todos nos sintamos mejor. Hasta ahora no he fallado ni un solo día, pero seguramente habrá algún momento o momentos en los que no todo saldrá como ha sido planeado, así es la vida, solo me queda recordar que fallar no significa fracasar y que cada día es una oportunidad para hacer exactamente lo que queremos de nuestra vida.
¿Qué cambios han hecho o les gustaría hacer en sus rutinas? ¿Creen que es posible mantener la motivación a largo plazo para cumplir sus metas?









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