QUERIDA HELENA

by - septiembre 02, 2016



Querida Helena:

¿En qué momento aprendiste a sentarte tan bien? El ver día con día las pequeñas cosas que haces, los logros que vas teniendo y el progreso que muestras, me emociona demasiado; cada día te haces un poco más grande y un poco más independiente. Junto con esta emoción que siento, también siento la presión del tiempo que corre. La presión de disfrutar cada momento a tu lado, de no perderme ni un instante mágico, la presión de ver a mi pequeña e indefensa bebé crecer  y saber que no puedo hacer nada para impedir que eso suceda.

¡No es algo malo que crezcas! Para nada. De hecho con los días y meses que pasan, aprendes nuevas cosas y te vuelves más y más encantadora (¿quién hubiera pensado que eso era posible?). Me llena de satisfacción verte mantener el equilibro mucho tiempo y también ver cómo chupas tu dedo pulgar del pie. Escuchar tus balbuceos y trompetillas es lo más divertido del mundo y ver las sonrisas que lanzas con la boca y con los ojos, derrite mi corazón. Me encanta que crezcas y, a la vez, quisiera mantenerte como una pequeña bebé para siempre. Quisiera que siempre me necesitaras para protegerte, enseñarte y celebrar tus logros.

Admito que no todos los días son fáciles. Hay días en que hay llanto y berrinches, o días en los que al ser tan pequeña y no poder expresar lo que sientes, te frustras. A pesar de ello, cada día iluminas nuestras vidas. No importa cuán difícil haya sido un día, ya que siempre, al final, hay una pequeña sonrisa y unas manitas pegajosas que hacen que todo quede olvidado y que todo valga la pena.

¡Quiero enseñarte tantas cosas! Ojalá que el tiempo me alcance. Ojalá que la vida me alcance. Quiero que seas una persona muy bella por dentro (así como lo eres por fuera), quiero que seas una persona mil veces mejor de lo que yo intento ser. Quiero que ames a los demás a pesar de las diferencias que puedas encontrar. Sé que no será difícil para ti, pues al ir conociendo tu personalidad, puedo reconocer un espíritu especial. Me encanta lo sociable que eres con las personas y lo fácil que resulta para los demás quererte.

Querida Helena, seis meses han pasado desde que llegaste a nuestras vidas y ha sido como un abrir y cerrar de ojos. Desde que llegaste, completaste nuestro hogar llenando un espacio que no sabía que estaba vacío. Haces que esta familia sea mejor y que nuestro hogar esté más lleno de amor. A pesar de los desafíos de la vida, sé que todo estará bien mientras en casa haya canciones de sapos y gallinas, y mientras tú estés en mis brazos cada día.


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