En Jamaica

by - octubre 15, 2015



Con motivo de los preparativos para la boda de Cielo y Abish, unos días antes de la fiesta la acompañamos al mercado de Jamaica para comprar las flores con las que hicimos los centros de mesa. Como nos quedaba bastante lejos el mercado y además era un día entre semana, decidimos salir muy temprano de casa para no agarrar tanto tráfico.


Naturalmente, nos perdimos. Varias veces. Con todo y GPS. Algo me dice que debemos trabajar en nuestras habilidades de lectura de mapas. Perdimos varias veces las salidas, pero después de unas dos horas (más o menos) por fin llegamos al mercado.

Algunos puestos ya tenían poca mercancía, otros apenas estaban instalándose, pero tenían muchísimas flores muy bonitas y además a precios muy bajos. Me pregunto si valdrá la pena toda la travesía que hay que hacer para conseguir flores baratas, porque de verdad me quedé con ganas de comprar varias de las que vimos.
                                     





Estuvimos bastante rato por ahí buscando las flores que necesitábamos. Fue un poquito difícil ya que todas las flores que buscábamos eran blancas y al parecer, estaban escasas. Finalmente, conseguimos todas las flores para los centros de mesa y hasta para el ramo de  novia.

Le ayudé a Abish al día siguiente a armar algunos centros de mesa y mientras lo hacía, pensaba en mi interior que estaba trabajando todo lo que no había trabajado para mi propia boda, porque siendo honesta, el único día que me tocaba hacer algo, me hice mensa (jejeje).



Me quedé enamorada de esta variante de rosas que parecen peonías. Son muy lindas. Y muy baratas también.









Después de comprar las flores, regresamos al estacionamiento y nos encontramos con la grata sorpresa de un inmenso tornillo clavado en una de las llantas del auto, por lo que tuvimos que buscar una vulcanizadora rápidamente.

Por fortuna, la vulcanizadora estaba justo enfrente de "El Huarache Azteca" que al parecer es bastante famoso por aquí. Hasta el papá de Abish que venía de Nuevo Laredo para acá nos dijo por teléfono que esos eran los huaraches por excelencia que había que comer cada vez que se va al mercado de Jamaica.





Estoy pensando seriamente en que debemos darnos una vuelta por allá lo más pronto posible. A la casa le hacen falta flores, y a mí ¡me hacen falta huaraches!

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