Querida Helena

by - marzo 01, 2016



Querida Helena:

Hace 11 dias que llegaste a este mundo y todo ha sucedido tan rápido que se siente muy irreal. A pesar de que por días e incluso semanas estábamos rogando porque ya llegaras, decidiste nacer un día en el que no lo esperaba, todo fue muy sorpresivo y en algún momento del proceso llegué a sentir que no estaba preparada para hacerlo, sin embargo, me repetí muchas veces que debía ser fuerte y valiente y lo mismo te pedí a ti, que fueras muy valiente pues pronto podría tenerte al fin conmigo.

El proceso de la labor de parto e incluso el momento justo en que naciste fueron algo muy diferente a lo que esperaba, me habría gustado no tener que pasar por ello sola, me habría gustado tener a tu papá a mi lado todo ese tiempo e incluso todo el tiempo después del parto en el que no me permitieron ver a nadie de mi familia. Naciste un sábado a las 3:24 pm y a pesar de que sólo me permitieron verte un par de minutos, sentí como mi corazón explotó. 

Fue hasta varias horas después que pude tenerte en mis brazos, pero afortunadamente pudimos pasar nuestra primera noche juntas, solo tú y yo. No fue fácil, y entonces me di cuenta de que debí prepararme mejor para recibirte; tal vez debí aprender desde antes cómo cambiar un pañal, cómo darte de comer o incluso cómo sostenerte, pero agradezco tanto que hayas sido tan buena y paciente conmigo y mi inexperiencia. Realmente fuiste un ángel esa noche.

Veo cómo cambias cada día. Cada minuto que paso contigo se queda grabado en mi mente y mi corazón, y entonces me doy cuenta de que tú no recordarás estos primeros días, estas primeras veces y todas las cosas tan especiales que estamos compartiendo. La forma en que me miras, la forma en la que te mira tu papá, cómo sujetas mis dedos con fuerza entre tus manos y todas las veces que te gusta despertar para comer durante la noche. Yo lo recordaré, lo recordaré por las dos.

Aún no entiendo bien lo que siento por ti. No sabía que podía sentirme así. No esperaba sentirme así, pero lo hago. Siento que mi corazón es más grande que mi cuerpo, como si no cupiera dentro de él y tú estás ahí dentro, protegida para siempre. Te amo Helena, más de lo que me imaginé que te amaría y eso me hace la más feliz. Ahora, lo único que quiero hacer, es estar en cama todo el día contigo a mi lado, llenándote de besos y abrazos, de canciones y caricias en tus pequeños cachetes regordetes.

Recuerda que te amo, para siempre.
Mamá






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