En el mar... ¡LA VIDA ES MÁS SABROSA!
¡En el mar la vida sí es más sabrosa! Sobre todo cuando es temporada de invierno y el clima se vuelve muy agradable. Después de las fotos de la boda, tal vez la secuencia más lógica sería continuar con la luna de miel.
Llegamos el sábado en la noche y aunque el domingo era nuestro primer día para disfrutar de las vacaciones, decidimos ir a la iglesia. Buscamos en internet el lugar más cercano para asistir y aunque un poquito tarde, pudimos llegar bien. Las personas fueron muy amables e incluso una familia nos llevó en su auto a la parada de autobuses que nos quedaba mejor para regresar al hotel.
Cuando regresamos al hotel, decidimos caminar un rato en la playa y disfrutar de la vista. El cielo en Cancún parecía pintado para una postal. Las nubes siempre se veían muy cerca de nosotros, el cielo tenía colores rosas, morados, naranjas y del mar ni hablar.
La cena del domingo fue en un restaurante japonés... y después en uno italiano
Este viaje fue el viaje de la comida. Literalmente. Mini asegura que en la luna de miel subió 2 kg.
Definitivamente uno de nuestros momentos favoritos fue cenar en Johnny Rockets, cuando visitamos "La Isla". En esta plaza encontramos un módulo donde se nos ocurrió comprar un pequeño tour a Tulum y Playa del Carmen para el día siguiente. Pagamos un poco menos de la mitad del total y nos dieron las indicaciones para estar listos al día siguiente.
Esta foto la tomamos mientras esperábamos a que el transporte nos recogiera en el hotel para nuestro viaje exprés. Lamentablemente, nunca llegaron ¡Nos estafaron! por más que tratamos de comunicarnos a los teléfonos que nos dieron. Aún así, decidimos irnos por nuestra propia cuenta a Playa del Carmen y disfrutar de ese día.
Todas nuestras fotos son selfies o sólo sale uno de los dos. En esos tiempos no estaba de moda el selfie-stick y no teníamos un fotógrafo a la mano que nos diera confianza suficiente para darle nuestros teléfonos.
Los Häagen-Dazs son otro símbolo de nuestro amor ;)
El día que debíamos irnos estábamos muy tristes y consideramos seriamente quedarnos y pagar por días extras... pero ya no teníamos dinero, jajaja.
También estábamos un poco muertos
¡Nos animó descubrir que en el aeropuerto había Johnny Rockets!
Y así terminó nuestro pequeño viaje tropical





























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